La ipocresia de esta sociedad de consumo,nos atrae como ratones a su queso,como el flautista de hamelin tocando su flauta , es verdad que a muchas personas hace feliz el poder comprar algunos enseres despues de los grandes esfuerzos de (papa noel o de los tradicionales Reyes), incluso algunos no compran nada hasta llegar las rebajas por no poder antes. Pero en estos tiempos que corren en muchisimos casos es absolutamente fatal, volver a gastar, pero es muy facil decirlo y no caer en la cuenta y no hacerlo, en definitiva estamos dando de comer a los comerciantes que viven de nosotros, a los grandes centros especializados en consumo que durante todo el año nos aporrean nuestras casas con propagandas, y no nos damos cuenta que son estrategias que van implantando poco a poco y cuando es temporada alta ya casi sin darnos cuenta no los han subido los precios por encima de lo normal,para luego cuando se pongan esas rebajas ficticias, parezca que son de un 20,30 o 50% menos, y sobre todo y principalmente en las ropas y textiles en general.
Casi siempre como es normal son en las fechas claves, cada estacion tiene sus rebajas, ¿porque sera?.....
Las rebajas en estos tiempos la deberian de prohibir y en temporada alta,o por ejemplo en tiempo de reyes no subir el precio de nada, ni de los textiles, ni de la comida tipica de ese tiempo, por favor mucha gente compran y atiborran las neveras porque en el mes siguiente se encareceran casi un 30 o 50% mas, osea que porque los consumidores hacemos mas gastos en esas fechas, ellos suben los precios por consumo?? valla estafa. Luego vienen los meses agrios para muchos y bueno parece que estamos predispuestos para afrontarlo, algunos si pueden hechan mas horas extras, (si las hay con las crisis claro),o verdaderamente se aprietan la correa y recortan gastos, valla a ser que no les de para la hipoteca, o piden un prestamo, (la pescadilla que se muerde la cola)es un circulo de consumo en el cual casi todos estamos implicados en mayor o menor medida y pienso que deberiamos poner punto y aparte a veces y no caer en tentaciones sin poder, porque el bienestar no depende de que tengas atiborrada la nevera o que en el ropero que no cabe ninguna percha mas, son otros detallitos cotidianos los que nos enriquecen, que no reflejan esfuerzo alguno monetario, sino personal.
